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Un blog de Xenon 

Las ventajas de una aplicación a medida

Cuando necesitamos incorporar a nuestro proceso de trabajo una herramienta digital, o como se conoce de forma común, un programa informático debemos valorar si nos interesa o no una aplicación a medida.

En determinados sectores, como la ofimática o gestión de empresa existen multitud de programas disponibles en diferentes rangos de precio, pero es posible que no cumplan al cien por cien las necesidades de la empresa. Es aquí donde las aplicaciones a medida demuestran su primera ventaja, son a medida. Puede parecer una obviedad, pero en ocasiones olvidamos tener en cuenta esta opción por pensar que va a ser una solución más cara, y no en todos los casos es así.

Debemos de valorar el tipo de licencia que necesitaríamos al contratar software. Puede tratarse de una licencia única, o de una licencia anual. 

En el caso de una licencia única, que nos permita disponer del programa sin necesidad de pagar más dinero por el uso del programa debemos comprobar que la cuantía que supone la adquisición de dicha licencia es inferior a un desarrollo a medida. Este supuesto se da en aplicaciones que presentan un árbol de funciones muy extenso y que habitualmente para las empresas sale más económico, sin embargo nos encontramos con que la empresa se tiene que adaptar al software, lo que limita la capacidad operativa y la velocidad de trabajo con la plataforma.

Un error muy común es no valorar el coste real de estos dos defectos. Pongamos un ejemplo muy sencillo. Imaginemos que una operativa en un programa informático al que la empresa se ha tenido que adaptar requiere solo un minuto más de tiempo que en una aplicación a medida. Esta operación en la empresa se repite al día 24 veces (3 cada hora). Esto significa que por cada persona y por cada año se pierden 96 horas laborales. Traducido a términos económicos podemos hablar de que el software, solamente con una de sus ventajas está amortizándose desde el minuto cero.

Otra de las ventajas importantes es que el software es el que se adapta al flujo de trabajo, y no a la inversa. Esto permite diseñar herramientas que contribuyen a mejorar el sistema organizativo de la empresa y permiten ofrecer un valor añadido a los clientes.

También es posible al realizar un software a medida integrarlo con el resto de herramientas digitales con las que se trabaja actualmente, complementando la funcionalidad del software de terceros.

Al coste de la licencia de un software de terceros hay que añadirle el coste de la formación. Puesto que la empresa se tiene que adaptar es necesario un periodo de formación más largo con una curva de aprendizaje larga que se traduce, de nuevo, en costes adicionales.

Es muy importante consultar antes de la contratación de un software una estimación de valor de una aplicación para considerar si realmente es interesante el software de terceros.